Nada, aboslutamente nada es como yo quisiera, como siento que debería de ser, como me merezco que debería de ser; nunca lo fue, tal vez nunca lo sea (eso es una probabilidad). De pequeño no tuve los juguetes que quería, no tengo la madre que debería tener, mucho menos el padre y peor aún la familia, es decir con los que vivo. ¿Por qué? ¿Por qué estamos sujetos a la pluma de un escritor como lo es Dios?, no dicen que cada uno es dueño de su propio destino, si al menos me hubieran dado a elegir quienes serían mis padres y protectores, pero nunca nada me lo han puesto en bandeja, todo lo tengo que pedir y a cambio qué no recibo nada.
Cuando me miro al espejo quiero ser otro, quier ver otra imagen, no la que refleja ese cuadrado de vidrio. Siempre veo lo mismo, nada ha cambiado en mi vida, nada. Mejor hubiera sido que no creciera para no darme cuenta de las cosas y así seguir en un mundo de ilusiones ¿por qué por culpa de otros no puedo ser la persona que yo quiero ser? y no es que por mi culpa sino que a uno lo moldean de acuerdo a su entorno, pero y yo ¿qué entorno he tenido?; uno pésimo, aburrido, monótomo. Antes cuando rezaba contaba con la esperanza de que al despertarme fuera otro, estuviera en otro cuerpo en otra historia pero nunca fue así. Siempre despertaba y seguía con el mismo cabello, los mismos ojos y el mismo cuerpo, nada cambiaba, bueno solo crecía y me daba cuenta que como yo existía no era como otros lo hacían.
No, nunca como yo crecí crecieron los otros, como a mí me hubiera gustado crecer, eso no se le hace a un hijo, no pues; jamás le haría eso a mis vástagos, jamás. Al contrario les daría de todo, los haría felices pero además les enseñaría a compartir esa felicidad ¿Como? pues de la siguiente forma: le compraré dos juguetes iguales a mi hijo, uno para él y otro para el niño pobre de la esquina que trabaja en lugar de jugar, llevaría a mi hijo a cenar a un buen restaurant, le daría dos platos de las mejores comidas: un plato para él y otro para el que no tiene que cenar esa noche; le compraría dos pares de zapatos: un para que los calze él y otro para el descalzo. L enseñaría a mi hijo que uno se siente bien compartiendo lo que tiene, es una sensación extraordinaria, muy esperanzadora, le he hecho dos veces, ojala y hayan significado realmente algo muy grande en un acto muy pequeño. Por fuera podré parecer un ambicioso, pero ¿acaso los grandes de la historia no tuvieron ambiciones?, una cosas es ambición y lo otro es codicia. Mientras uno no caiga en la codicia todo creo está bien, al menos esa es mi filosofía. No sé que pensarán los demás, a veces quisiera saberlo, qué hay en el pensamiento de cada persona que veo. Eso es imposible, claro al menos que inventen una cámara que vea a través del cráneo, jaa estoy hablando tonterías.
Mis ojos se cierran, no por sueño o cansancio, sino por aburrimiento, por el no hacer nada ya que nunca me han dejado, por el estar siempre pasando el mismo día como si se repitiera los 365 días del años el mismo día, que aburrido en serio, no poder salir al mundo y no porque no quieres sino porque no tienes cómo ni con quién. Tengo 16 años, soy de clase media pero al menos debería tener diversión que vaya más allá de la computadora o del televisor; es la edad que uno debe aprovechar y vivir intensamente, yo ya perdí esa etapa, me la arrebataron, no disfruté nada porque nunca fui nadie como los otros de mi edad, es por eso que mis ojos se cierran porque ya no quiero ver, lo que deseo buenamente y pido pero que nunca consigo, y no por mí sino por aquellos dos que un mal día decidieron traer a alguien más al mundo en medio de otro mundo muy distinto, uno en el que caían meteoritos y que estaba ya por extinguirse. Lo peor de todo es que tengo que escuchar excusas tontas como "el me buscó", "yo como hombre atraqué", que estúpidos, acaso no sabían que existe una palabra de dos letras que significa que no quieres hacer algo y no lo vas a hacer y punto, esa palabra es "NO", por eso es que mucha gente se justifica tontamente, por eso, porque afloran las hormonas, las liberan y después hacen un desastre la vida de los que traen a este mundo pero sin un techo, no uno de material noble, sino un techo de amor con ladrillos de unión y bases de comunicación. Al menos yo pensaría primero antes de hacer algo así, no me gustaría que otro niño pase lo mismo que yo y de mi parte no lo voy a permitir. NO
martes, 30 de octubre de 2007
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